Procesamiento de estímulos en autismo: sensibilidad sensitiva


Todos los que tenemos contacto con personas con autismo, nos desconcertamos ante la hipo o hipersensibilidad auditiva, visual, olfativa, gustativa y táctil. Contemplamos su fascinación ante determinados estímulos y nos parece inadecuada la percepción del frío y el dolor.

La sensibilidad más habitual es a sonidos concretos, los ruidos repentinos (como el ladrido de un perro, el teléfono, la tos, el timbre del colegio, los fuegos artificiales…), los sonidos fuertes y continuos (una moto, el secador), la aspiradora…) y los confusos como el de la multitud en un centro comercial, el supermercado o el comedor del colegio. 

Me parece muy significativo nombrar una experiencia clínica de Tony Attwood, cuando una persona con Síndrome de Asperger le contaba su evitación a jugar en el jardín de su casa debido a que le parecía insoportable el sonido del aletear de los insectos.

Existe la sensibilidad a estímulos táctiles expresándose sobretodo en la falta de contacto corporal y rechazo a determinados téxtiles. Nos cuenta Temple Grandin, que su comportamiento en la iglesia los domingos dejaba bastante que desear y tenía que ver con que la ropa del domingo le molestaba, le dolían las piernas al llevar falda y la textil del abrigo le resultaba insoportable. También al lavarse, la sensación del agua puede resultar desagradable, al peinarse o al cortar el pelo. 

La sensibilidad gustativa, olfativa e incluso táctil influyen en la alimentación.  La percepción de los sabores, olores y textura de la comida puede ser muy especial. Los niños con autismo llevan a cabo una dieta restrictiva, evitan probar alimentos nuevos y mezclarlos, las horas de la comida pueden convertirse en grandes batallas y momentos de gran tensión para toda la familia.

Existe también la hipersensibilidad visual a los colores o distintas intensidades de la luz (días de sol, las luces fluorescentes…), lo que provoca una distorsión visual y de nuevo situaciones que se evitarán para no experimentar esta sensación. 

Por el contrario también nos encontramos con que visualmente determinados estímulos pueden fascinarles, como ver caer la arena, el fluir del agua, observar las motas de polvo… Las personas con Asperger que tienen fijación por estímulos visuales y los detalles pueden desarrollar buenas habilidades para el dibujo hiperrealista o incluso buenas capacidades para la arquitectura.

Sus expresiones ante el dolor y la temperatura pueden ser hiper o hiposensibles, en todo caso parece que estos umbrales se encuentran muchas veces alterados. Para las familias se vuelve preocupante detectar cuando su hijo sufre dolor y necesita ir al médico.
 
Estas reacciones ante los estímulos provocan que tengan que poner en marcha estrategias compensatorias, pudiendo desencadenar problemas de conducta, un estado de vigilancia constante, evitación…etc, por temor a volver a experimentar estas sensaciones agresivas y dolorosas.  

Estos signos son más visible en la infancia y suelen disminuir en la adolescencia. En algunos adultos se mantienen toda la vida. 

Encontramos muy interesante la colección Guías para familiares y profesionales que considera detalladamente cómo puede influir  el procesamiento de estímulos en actividades cotidianas como ir de compras, ir al médico, ir a la peluquería…etc, y ofrecer pistas útiles a familiares y profesionales que trabajan con personas con TEA .  Son traducciones autorizadas de las publicaciones de la NAS (Nacional Autistic Society) Autism Helpline.   

El siguiente video nos da una idea de lo que supone un paseo por la calle para una persona con TEA

                                 

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